Parábolas

Cosme de Arana marzo 22, 2012

Las acepciones del término en castellano parábola parecen bastante diferentes entre sí. Según la definición mostrada por el diccionario de la RAE, bien podría ser una “narración de un suceso fingido, de que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral”, o por otro lado, un “lugar geométrico de los puntos del plano equidistantes de una recta y de un punto fijos, que resulta de cortar un cono circular recto por un plano paralelo a una generatriz”. Es curioso como ambos resultados para un mismo término representan conceptos de tan distinta naturaleza: la primera refleja algo tan subjetivo como un cuento, mientras que la segunda nos muestra algo tan objetivo como una figura geométrica.

No obstante, pueden encontrarse en nuestro mundo aproximaciones entre ambas acepciones. Recuerdo a mi profesor de matemáticas del colegio diciendo que la representación gráfica de una parábola tenía la forma de una gran sonrisa cuando la fórmula tenía signo positivo, y la de una gran cara triste cuando tenía signo negativo. Aparentemente era sólo un truco para realizar correctamente los ejercicios, pero desde mi pupitre me pareció grandioso como se relacionaba una cosa con otra, y como detrás de las matemáticas podían esconderse ciertas realidades humanas.

Otra aproximación entre las dos definiciones presentadas es la de numerosas historias que nos rodean y nos ofrecen una enseñanza, y que lo hacen partiendo de algo que crece y que llega al punto en el que decrece irremediablemente, así como la citada figura geométrica con signo negativo. Ése podría ser el caso de la parábola del retorno energético, donde a veces no es oportuno ir a buscar la fuente de energía cuando a priori se necesita una inversión mayor durante todo el proceso necesario para obtenerla. Hoy pasa con los barriles de petróleo en su caída descendente tras alcanzar valores máximos en la producción mundial. Pero no es nada nuevo, también pasaba cuando en épocas de escasez no era buena idea gastar mucho esfuerzo en perseguir a la cabra que se subía a lo alto del monte.

Todo esto puede parecer la recreación de una historia inventada, pero la verdad es que son hechos reales los que la apoyan. Encontramos así la parábola de la escalada tecnológica, que podría ser ilustrada por un par de historias. La de aquel que compró una gran estufa para calentarse en invierno dentro de una casa sin ventanas, o la de aquellos que trataban de inventar un reactor de fusión para obtener energía, sin querer darse cuenta de que tenían uno encima de sus cabezas (el sol). Unas tecnologías van surgiendo de los problemas que otras crean.

También es interesante detenerse en la parábola de la eficiencia y el ahorro. Esa podría aplicarse cuando cuesta más comprar algo nuevo que arreglar lo antiguo, o cuando las luces de bajo consumo se quedan encendidas sin importarle a nadie. Y es que al final, todo está relacionado con el querer tener más por menos. Desgraciadamente, parece que en los tiempos que corren las representaciones gráficas de nuestra forma de vida tienen la forma de una parábola con una inmensa cara triste. Después de alcanzar el cénit en el consumo de recursos, parece que una irremediable transición marcará la cuesta abajo. La idea de hacerlo de forma ordenada, aprovechando el conocimiento acumulado, debería de ser posible. Porque de las parábolas siempre se aprende algo.

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